domingo, 5 de febrero de 2012

ATLANTISMOS, CRUZADAS, EJES DEL MAL Y OTRAS COARTADAS



La caída del muro supuso un cambio de paradigma geopolítico a escala planetaria.  El mundo bipolar y sus equilibrios habían pasado a la historia, y la potencia vencedora de la Guerra Fría, los Estados Unidos, pretendía convertirse en el poder único y hegemónico en el nuevo tablero internacional,  en eso consistía el mesiánico Nuevo Orden Mundial proclamado por G. Bush.
A pesar de victoria en la Guerra Fría y de su enorme potencia político y militar, los Estados Unidos necesitaban del apoyo de sus aliados para establecer el pretendido ejercicio del poder omnímodo a escala planetaria.  Sin embargo Europa, terminada la presión soviética, constató que sus intereses respecto a Estados Unidos eran cada vez más divergentes, y la potencia norteamericana pasó paulatinamente de ser concebida como el supuesto  paraguas protector contra el comunismo a percibirse como un rival económico y político. En este contexto, los ideólogos del Pentágono intentan reforzar sus posiciones, manipulando y popularizando la famosa teoría del británico Samuel Huntington conocida como “Choque de Civilizaciones”. Curiosamente en las “civilizaciones” que establece esa teoría Europa no aparece como una unidad, sino que está dividida en dos: la parte oeste que junto a Estados Unidos constituye la “civilización occidental; y la Europa del este que junto a Rusia es la “civilización ortodoxa”. La manipulación ideológica de esta taxonomía, es detectable por un niño de la ESO. Por supuesto otra de las civilizaciones  que entra en el juego de los “choques” es la turco-árabe. Implícitamente la coartada está clara: Europa occidental tiene que apoyar a los Estados Unidos porque juntos pertenecen a la misma civilización en inevitable coche con las otras (Rusia, mundo islámico, China), que casualmente son los potenciales enemigos de Estados Unidos, pero no de Europa, de la que Rusia es parte integrante.

Tras los atentados del 11S, Estados Unidos encuentran la argumentación perfecta para lanzar una campaña militar cuyo objetivo real es el control de las zonas petrolíferas del golfo (Irak) y de la ruta de la seda por la que aún hoy fluyen materias primas, armas y sobre todo heroína (Afganistán). Para los Estados Unidos, los atentados del 11S son obra del islamismo wahabita afgano (que ellos mismos habían organizado y armado contra la Unión Soviética), y esto justificaría no sólo su intervención en Afganistán, sino también en un país gobernado por un régimen no islamista sino laico, nacionalista y socializante como era el Irak de Saddam Hussein. El frágil argumento de la “cruzada contra el islam” era lanzado urbi et orbe. El objetivo era que las opiniones públicas de los países europeos, toda ellas con un fuerte rechazo hacia la inmigración musulmana, apoyasen que sus gobiernos se aliasen con los Estados Unidos en una agresión unilateral a países soberanos como eran Irak y Afganistán. Para remarcar un poco más la falacia de esta pseudocruzada conviene recordar que Estados Unidos mantenía y mantiene las mejores relaciones de todo tipo con las dos principales monarquías integristas del mundo: Arabia Saudita y Qatar.

Sin embargo las aventuras bélicas del Tío Sam, que sólo buscaban su propio beneficio, no fueron acogidas precisamente con entusiasmo en las cancillerías europeas. Ni Jacques Chirac ni Gerhard Schöeder parecían precisamente enrolarse con entusiasmo en invasiones de aquel Irak anatemizado como parte de lo que se llamó ni más ni menos que “Eje del mal”.  Ambos sabían que implicarse en esa guerra no iba reportarles ningún beneficio y sí enfrentarse a sus respetivas opiniones públicas muy contrarias a la intervención en Irak. Fue precisamente entonces cuando en series y películas producidas en Hollywood empezaron a aparecer películas con “malos” franceses  a los que la “opinión pública” americana empezó  a llamar despectivamente  french frites, (lit. franceses/as fritos, que es el término usado en Estados Unidos para referirse a las patatas fritas).

Hubo sin embargo, tres excepciones que sí aplaudieron con entusiasmo y participaron en la invasión aventura iraquí –no autorizada por la ONU-, Londres, Madrid y Lisboa que inmortalizaron en la ignominiosa foto de las Azores. Aznar seguía una de las dos tendencias de la política exterior española: la proatlantista de la que fue ejemplo su mentor, Manuel Fraga -conocido por su fidelidad a Londres-  y que ahora el propio Aznar agudizaba y convertía  en sumisión a Estados Unidos, con botas en la mesa, acento gringo y modos de parvenu. Blair, el fiel y real aliado de Estados Unido en Europa, por lo menos sacaba partido de esta posición, siendo en esos momentos cuando Washington hizo las “gestiones” necesarias para terminar con un problema que desangraba económicamente a Westminster y desmoralizaba al ejército británico: el IRA, organización armada que como todo el mundo sabe se aprovisionaba económicamente en la comunidad irlandesa de los Estados Unidos y que tenía su base logística en Boston. Por su parte Portugal actuó como lo viene haciendo en los últimos siglos, confirmando su rol de recadero de Londres.

La intervención en Irak: caso generalizado y avance del islamismo

En diciembre de 2011, ocho años después del inicio de la invasión, Estados Unidos se retiraba de Irak, después de que ya lo hubieran hecho en años anteriores España y Reino Unido. Con la retirada norteamericana se pude dar por concluida la intervención occidental;  el resultado es simplemente catastrófico.

El conflicto iraquí se salda con una balance dramático: 4.400 soldados muertos y 32.000 heridos; 150.000 civiles muertos, y  250.000 heridos, además de dos millones de exiliados, entre ellos muchos cristianos, que huyen de la nueva situación política del país. “Irak, mártir: una catástrofe americana” titula en su blog el eurodiputado del Front National, Bruno Gollnisch, efectivamente el  país árabe está sumido en el caos más absoluto, del que es difícil prever su salida.

Queda patente que la lucha contra el islam era una patraña. El régimen de Hussein tenía ministros cristianos,  Tarek Aziz, encargado de Asuntos Exterior y “de facto” número dos del régimen de Sadam Hussein.  Los cristianos iraquíes, católicos de rito caldeo, como lo era el propio Aziz, gozaban de una enorme libertad y de posiciones importantes en la sociedad y el gobierno iraquí; tras la “cruzada” occidental, Aziz fue condenado a muerte y se inició una dramática campaña de persecución y crimen contra los cristianos que todavía dura. 

Consecuencia de la “liberación” americana, Irak se encuentra dividido en tres zonas, una más pequeña al norte dominada por los kurdos; el centro es sunita, donde el integrismo de inspiración saudí domina la escena policía; y el sur está en manos chiitas y políticamente es poco más que una  prolongación del vecino Irán.  Los chiitas, que controlan el teórico gobierno, están en guerra civil contra los suníes. Kurdos y chiíes amenazan con la escisión del país y crear sus propios estados.  El Kurdistán independiente crearía una fuerte inestabilidad en las vecinas Irán, Turquía y Siria, donde hay también territorios kurdos;  el Estado chiita del sur de Irak sería, a efectos prácticos, una provincia iraní más.
Y en todo este caos, hay que recordar que siguen sin aparecer el menor rastro de aquellas famosas “armas químicas” que provocaron la invasión, y que nuestro ex presidente José María Aznar, todavía afirma “estar seguro de que existen”.

El panorama en Afganistán no es muy diferente, el pretexto esgrimido por la Casa Blanca para invadir el país era “terminar con los talibán”, ahora que la Casa Blanca prepara su retirada –el presupuesto no da para más- el país sigue y seguirán en manos de los talibán.



Irán y Siria: sí es petróleo casi todo lo que reluce.

La llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, no cambió en nada los objetivos y los resultados de la política exterior norteamericana. Bajó la dialéctica mesiánica de la etapa anterior, pero la lógica expansiva e imperialista siguió y sigue siendo la misma que en época de Bush.  

Después del cambio de escenario político que han supuesto las primaveras árabes, Estados Unidos ha señalado sus dos próximos objetivos: Siria e Irán.  En ambos casos los intereses norteamericanos no coinciden en absoluto con los europeos que deben alzar una voz propia e independiente en los conflictos señalados. Los representantes de los partidos identitarios europeos ya se han expresado en este sentido.

El régimen sirio es sostenido y sólo podrá sobrevivir gracias al apoyo ruso, que en esta ocasión –y visto lo sucedido en Libia- no está dispuesto a abandonar a su último aliando mediterráneo. Los intereses norteamericanos pasan por apoyar la rebelión que probablemente terminaría con la desmembración del país y el debilitamiento en pequeños estados enfrentados entre sí y sin la menor capacidad de influencia en la zona.  Como advierte de nuevo Bruno Gollnisch (FN) Francia debe permanecer al margen de cualquier intento de agresión al régimen de Damasco orquestado desde la Casa Blanca y con el apoyo de los regímenes islamistas de Arabia Saudita y Qatar, como ya advirtió en el caso de Afganistán, recuerda ahora al Nicolas Sarkozy que “hacerlo supondrían una sumisión de Francia al Nuevo Orden Mundial”.  Gollnisch en su artículo titulado “Siria, ¿la próxima en la lista?” menciona las afirmaciones del profesor emérito de Ciencias económicas de la Universidad de Ottawa, Michel Chossudovsky, en las que afirma que “los medios británicos confirman la presencia de las Fuerzas Especiales Británicas (UKSF) entrenan a los rebeldes sirios”, según añade en colaboración con la CIA. Para el experto canadiense “estas relaciones confirman sin duda una interferencia extranjera en los asuntos internos de un Estado soberano, las insurrecciones y la muerte de civiles han estado desde el principio apoyadas por potencias occidentales. Los agentes de Estados Unidos, Reino Unido y Turquía han armado a los rebeldes, violando así el derecho internacional.  Se confirma que los rebeldes son apoyados por miembros de organizaciones asociadas con Al-Qaeda”.

En cuanto a Irán, la escalada de tensión entre Irán y Estado Unidos va en aumento, siempre con el telón de fondo del enfrentamiento solapado y permanente entre Israel –que quiere forzar la intervención militar de los Estados Unidos contra Irán- y el gobierno de Teherán. El último episodio de esta escalada es la imposición de sanciones a Irán y la prohibición de comprar crudo iraní a la que Estados Unidos quiere que se sume la Unión Europea. Una prohibición que atenta contra la economía europea –y también la española- que se vería obligada a comprar crudo saudí y de otros aliados norteamericanos a precio más alto, y que poco afectaría a Irán que podría vender ese mismo petróleo a China.

En este sentido nos remitimos a las declaraciones del eurodiputado del FPÖ, Andreas Mölzer, en las que pide que laUE se oponga a estas sanciones por los motivos argumentados, señalando que Bruselas no debe someterse a los dictados de Washington sino mantener una postura propia y pacificadora en Oriente Medio. Por su parte el otro diputado del FPÖ en Estrasburgo,  Franz Obermayr, recordando que el boicot al petróleo iraní sólo favorecerá a China y debilitará geoestratégicamente a la UE, afirma que la ofensiva de los Estados Unidos en Próximo Oriente sigue una lógica expansionista tendente al dominio y control absoluto de la zona, advirtiendo sobre la posibilidad de que dicha política acabe provocando una guerra abierta en Oriente Medio de consecuencias catastróficas.

Concluye Obermayr (FPÖ) con una afirmación que hacemos nuestra, “Europa debe emanciparse lo más pronto posible de los intereses anglo-americanos”.

Enric Ravello
Secretario de relaciones nacionales e internacionales de Plataforma per Catalunya. 

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ATLANTISMES, CROADES, EIXOS DEL MAL I ALTRES COARTADES


La caiguda del mur va suposar un canvi de paradigma geopolític a escala planetària. El món bipolar i els seus equilibris havien passat a la història, i la potència vencedora de la Guerra Freda, els Estats Units, pretenia convertir-se en  poder únic i hegemònic en el nou tauler internacional, en això consistia el messiànic Nou Ordre Mundial proclamat per G. Bush.

Malgrat la victòria en la Guerra Freda i  la seva enorme potència política i militar, els Estats Units necessitaven del suport dels seus aliats per establir el pretès exercici del poder omnímode a escala planetària. No obstant això Europa, acabada la pressió soviètica, va constatar que els seus interessos respecte a Estats Units eren cada vegada més divergents, i la potència nord-americana va passar gradualment de ser concebuda com el suposat paraigues protector contra el comunisme a percebre's com un rival econòmic i polític. En aquest context, els ideòlegs del Pentàgon intenten reforçar les seves posicions, manipulant i popularitzant la famosa teoria del britànic Samuel Huntington coneguda com a “Xoc de Civilitzacions”. Curiosament en les “civilitzacions” que estableix aquesta teoria Europa no apareix com una unitat, sinó que està dividida en dues: la part oest que al costat d'Estats Units constitueix la “civilització occidental; i l'Europa de l'est que al costat de Rússia és la “civilització ortodoxa”. La manipulació ideològica d'aquesta taxonomia, és detectable per un nen de l'ESO. Per descomptat una altra de les civilitzacions que entra en el joc dels “xocs” és la turc-àrab. Implícitament la coartada està clara: Europa occidental ha de recolzar als Estats Units perquè junts pertanyen a la mateixa civilització en inevitable xoc amb les altres (Rússia, món islàmic, Xina), que casualment són els potencials enemics d'Estats Units, però no d'Europa, de la qual Rússia és part integrant.

Després dels atemptats del 11S, els Estats Units troben l'argumentació perfecta per llançar una campanya militar a la qual el seu objectiu real és el control de les zones petrolíferes del golf (l'Iraq) i de la ruta de la seda per la qual encara avui flueixen matèries primeres, armes i sobretot heroïna (Afganistan). Per als Estats Units, els atemptats del 11S són obra de l'islamisme wahabita afganès (que ells mateixos havien organitzat i armat contra la Unió Soviètica), i això justificaria no només la seva intervenció a Afganistan, sinó també en un país governat per un règim no islamista sinó laic, nacionalista i socialitzant com era l'Iraq de Saddam Hussein. El fràgil argument de la “croada contra l'islam” era llançat urbi et orbe. L'objectiu era que les opinions públiques dels països europeus, totes elles amb un fort rebuig cap a la immigració musulmana, recolzessin que els seus governs s'aliessin amb els Estats Units en una agressió unilateral a països sobirans com eren l'Iraq i Afganistan. Per remarcar una mica més la fal·làcia d'aquesta pseudocreuada convé recordar que els Estats Units mantenien i mantenen les millors relacions de tot tipus amb les dues principals monarquies integristes del món: Aràbia Saudita i Qatar.

No obstant això les aventures bèl·liques de l'Oncle Sam, que només buscaven el seu propi benefici, no van ser acollides precisament amb entusiasme en les cancelleries europees. Ni Jacques Chirac ni Gerhard Schöeder semblaven precisament enrolar-se amb entusiasme en invasions d'aquell l'Iraq anatemitzat com a part del que es va cridar ni més ni menys que “Eix del mal”. Tots dos sabien que implicar-se en aquesta guerra no anava reportar-los cap benefici i sí enfrontar-se a les seues respetivas opinions públiques molt contràries a la intervenció a l'Iraq. Va ser precisament llavors quan en sèries i pel·lícules produïdes a Hollywood van començar a aparèixer pel·lícules amb “mals” francesos als quals la “opinió pública” americana va començar a cridar despectivament french frites, (lit. francesos/as fregits, que és el terme usat a Estats Units per referir-se a les creïlles fregides).

Va haver-hi no obstant això, tres excepcions que sí van aplaudir amb entusiasme i van participar en la invasió-aventura iraquiana –no autoritzada per l'ONU-, Londres, Madrid i Lisboa que van immortalitzar en la ignominiosa foto de les Açores. Aznar seguia una de les dues tendències de la política exterior espanyola: la proatlantista de la qual va ser exemple el seu mentor, Manuel Fraga -conegut per la seva fidelitat a Londres- i que ara el propi Aznar aguditzava i convertia en submissió a Estats Units, amb botes en la taula, accent gringo i maneres de parvenu. Blair, el fidel i real aliat d'Estats Unit a Europa, almenys treia partit d'aquesta posició, sent en aquests moments quan Washington va fer les “gestions” necessàries per acabar amb un problema que dessagnava econòmicament a Westminster i desmoralitzava a l'exèrcit britànic: l'IRA, organització armada que com tothom sap s'aprovisionava econòmicament en la comunitat irlandesa dels Estats Units i que tenia la seva base logística a Boston. Per la seva banda Portugal va actuar com ho ve fent als últims segles, confirmant el seu rol de recader de Londres.

La intervenció a l'Iraq: cas generalitzat i avanç de l'islamisme.

Al desembre de 2011, vuit anys després de l'inici de la invasió, Estats Units es retirava de l'Iraq, després que ja ho haguessin fet en anys anteriors Espanya i Regne Unit. Amb la retirada nord-americana es vaig poder donar per conclosa la intervenció occidental; el resultat és simplement catastròfic.

El conflicte iraquià se salda amb una balanç dramàtic: 4.400 soldats morts i 32.000 ferits; 150.000 civils morts, i 250.000 ferits, a més de dos milions d'exiliats, entre ells molts cristians, que fugen de la nova situació política del país. “l'Iraq, màrtir: una catàstrofe americana” titula en el seu blog l'eurodiputat del Front National, Bruno Gollnisch, efectivament el país àrab està sumit en el caos més absolut, del que és difícil preveure la seva sortida.

Queda patent que la lluita contra l'islam era una faula. El règim d'Hussein tenia ministres cristians, Tarek Aziz, encarregat d'Assumptes Exteriors i “de facto” número dos del règim de Sadam Hussein. Els cristians iraquians, catòlics de ritu caldeu, com l'era el propi Aziz, gaudien d'una enorme llibertat i de posicions importants en la societat i el govern iraquià; després de la “croada” occidental, Aziz va ser condemnat a mort i es va iniciar una dramàtica campanya de persecució i crim contra els cristians que encara dura. 

Conseqüència de el “alliberament” americà, l'Iraq es troba dividit en tres zones, una més petita al nord dominada pels kurds; el centre és sunnita, on l'integrisme d'inspiració saudita domina l'escena policia; i el sud està en mans xiïtes i políticament és poc més que una prolongació del veí Iran. Els xiïtes, que controlen el teòric govern, estan en guerra civil contra els sunnites. Kurds i xiïtes amenacen amb l'escissió del país i crear els seus propis estats. El Kurdistan independent crearia una forta inestabilitat en les veïnes Iran, Turquia i Síria, on hi ha també territoris kurds; l'Estat xiïta del sud de l'Iraq seria, a efectes pràctics, una província iraniana més.

I en tot aquest casos, cal recordar que segueixen sense aparèixer el menor rastre d'aquelles famoses “armes químiques” que van provocar la invasió, i que el nostre expresident José María Aznar, encara afirma “estar segur que existeixen”.

El panorama a Afganistan no és molt diferent, el pretext esgrimit per la Casa Blanca per envair el país era “acabar amb els talibàns”, ara que la Casa Blanca prepara la seva retirada –el pressupost no dóna per més- el país segueix i seguirà en mans dels talibàns.


Iran i Síria: sí és petroli gairebé tot el que rellueix.
 
L'arribada de Barack Obama a la Casa Blanca, no va canviar en gens els objectius i els resultats de la política exterior nord-americana. Va baixar la dialèctica messiànica de l'etapa anterior, però la lògica expansiva i imperialista va seguir i segueix sent la mateixa que en època de Bush. 

Després del canvi d'escenari polític que han suposat les primaveres àrabs, Estats Units ha assenyalat les seves dos propers objectius: Síria i Iràn. En tots dos casos els interessos nord-americans no coincideixen en absolut amb els europeus que no han d'alçar una veu pròpia i independent en els conflictes assenyalats. Els representants dels partits identitaris europeus ja s'han expressat en aquest sentit.

El règim sirià és sostingut i només podrà sobreviure gràcies al suport rus, que en aquesta ocasió –i vist el succeït a Líbia- no està disposat a abandonar al seu últim aliat mediterrani. Els interessos nord-americans passen per recolzar la rebel·lió que probablement acabaria amb el desmembrament del país i el debilitament en petits estats enfrontats entre si i sense la menor capacitat d'influència a la zona. Com adverteix de nou Bruno Gollnisch (FN) França ha de romandre al marge de qualsevol intent d'agressió al règim de Damasc orquestrat des de la Casa Blanca i amb el suport dels règims islamistes d'Aràbia Saudita i Qatar, com ja va advertir en el cas d'Afganistan, recorda ara al Nicolas Sarkozy que “fer-ho suposarien una submissió de França al Nou Ordre Mundial”. Gollnisch en el seu article titulat “Síria, la propera en la llista?” esmenta les afirmacions del professor emèrit de Ciències econòmiques de la Universitat d'Ottawa, Michel Chossudovsky, en les quals afirma que “els mitjans britànics confirmen la presència de les Forces Especials Britàniques (UKSF) entrenen als rebels sirians”, segons afegeix en col·laboració amb la CIA. Per a l'expert canadenc “aquestes relacions confirmen sens dubte una interferència estrangera en els assumptes interns d'un Estat sobirà, les insurreccions i la mort de civils han estat des del principi recolzades per potències occidentals. Els agents d'Estats Units, Regne Unit i Turquía han armat als rebels, violant així el dret internacional. Es confirma que els rebels són recolzats per membres d'organitzacions associades amb Al-Qaeda”.

Quant a Iran, l'escalada de tensió entre Iran i Estat Units va en augment, sempre amb el teló de fons de l'enfrontament solapat i permanent entre Israel –que vol forçar la intervenció militar dels Estats Units contra l’Iran- i el govern de Teheran. L'últim episodi d'aquesta escalada és la imposició de sancions a Iran i la prohibició de comprar cru iranià a la qual Estats Units vol que se sumeix la Unió Europea. Una prohibició que atempta contra l'economia europea –i també l'espanyola- que es veuria obligada a comprar cru saudita i d'altres aliats nord-americans a preu més alt, i que poc afectaria a l’Iran que podria vendre aquest mateix petroli a Xina.

En aquest sentit ens remetem a les declaracions de l'eurodiputat del FPÖ, Andreas Mölzer, en les quals demana que la UE s'oposi a aquestes sancions pels motius argumentats, assenyalant que Brussel·les no ha de sotmetre's als dictats de Washington sinó mantenir una postura pròpia i pacificadora a Orient Mitjà. Per la seva banda l'altre diputat del FPÖ a Estrasburg, Franz Obermayr, recordant que el boicot al petroli iranià només afavorirà a Xina i afeblirà geoestratégicament a la UE, afirma que l'ofensiva dels Estats Units a Pròxim Orient segueix una lògica expansionista tendent al domini i control absolut de la zona, advertint sobre la possibilitat que aquesta política acabe provocant una guerra oberta a Orient Mitjà de conseqüències catastròfiques.

Conclou Obermayr (FPÖ) amb una afirmació que fem nostra, “Europa ha d'emancipar-se al més aviat possible dels interessos anglo-americans”.

Enric Ravello
Secretari de relacions nacionals i internacionals de Plataforma per Catalunya.






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